
Más allá de las valoraciones contenidas en las anteriores citas, se advierte también que los objetivos primeros trazados por Galindo fue acertado: autores y obras cuya valía esté en lo literario y en lo estético, en los aportes que entreguen a determinada ciencia o conocimiento. Para 1979, Luis Arturo Ramos llega a la Editorial de la UV y de inmediato entiende cuál es la ruta y el trabajo que deberá desempeñar como responsable de ediciones, con el apoyo de Galindo mismo, quien para entonces funge como Director General de Publicaciones. Afirma Ramos: “Sin saberlo del todo, muchos seguimos su ejemplo […]. La generación de los nacidos en los 40, provincianitos muchos de ellos, que nos dolíamos del exacerbado centralismo capitalino, decidimos escribir de nuestros traspatios e infiernos particulares […]. Y Ricardo Elizondo Elizondo se quedó en Monterrey y Dante Medina en Guadalajara y Severino Salazar en Zacatecas y Lara Zavala en Yucatán y Jesús Gardea en Chihuahua […] y casi todos mandamos nuestros primeros o segundos libros a la editorial fundada por Sergio Galindo”.
Empero, las aspiraciones de Ramos no considerarán un trabajo que siga la sombra del director fundador. De ahí que mucho de su trabajo comprenda reorganizar las colecciones y publicaciones existentes (Ficción, Biblioteca y La Palabra y el Hombre), conformar nuevas propuestas y continuar proyectos iniciados por Galindo, Juan Vicente Melo y Mario Muñoz, responsables editoriales anteriores a él, o bien por los nuevos institutos de la Universidad creados a iniciativa del rector Roberto Bravo Garzón. De tal forma, la oferta literaria de la Universidad Veracruzana se diversifica con Tesitura (dedicada a la música), Rescate (recuperación de la literatura escrita de Veracruz), Clásicos mexicanos (estudios literarios sobre obras mexicanas del siglo XIX), Cuadernos del Caballo Verde y Luna Hiena (ficción y poesía breves), Texto Crítico y Semiosis (crítica y análisis literarios especializados), Tramoya (revista de Teatro) y La Ciencia y el Hombre (dedicada a la difusión de la ciencia). El objetivo de esta diversidad consideraba entregar a los lectores nuevos horizontes y puntos de vista de una realidad compleja, sin que en ningún momento se intentara dirigir o limitar su visión o alcances, a fin de dar pie a la reflexión lo más amplia y general posible en una comunidad, la universitaria de Veracruz y de México, de que vive y analiza constantemente su relación con el mundo, con otras comunidades y consigo misma.

Uno de los últimos esfuerzos de la Editorial de la UV es la Biblioteca del Universitario, bajo la dirección de Sergio Pitol y con el trabajo editorial de Agustín del Moral y Jorge Medina Viedas. Dicha colección es innovadora, pero mantiene el espíritu original de la empresa iniciada por Sergio Galindo: acercar a los estudiantes del nuevo milenio un acervo literario que incluya las obras más importantes de la literatura mexicana y universal, acompañada de prólogos que sirvan como una guía de lectura para el universitario. Pitol la ha dibujado en base a su propia experiencia, aquella que ha quedado en su pasado adolescente y juvenil: “En Córdoba –afirma el autor de Infierno de todos– mi pasión por la literatura se hizo presente. Leí desbocadamente. La guerra y la paz, El Quijote, los cuatro libros de memorias de Vasconcelos, mucho Dickens y Shakespeare, las grandes obras las conocí allí. […] Los poetas del grupo Contemporáneos, a Alfonso Reyes, Luigi Pirandelo, Jean Cocteau, […] Eugene O’Neill, […] “La casa de Asterión de Borges”.
Pitol piensa, al recordar sus lecturas formativas, en un vehículo de conocimiento y en un instrumento para la formación de los estudiantes y la sociedad en general y los primeros títulos de esta nueva empresa de fomento a la lectura lo evidencian: Visión del Anáhuac de Alfonso Reyes, El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde, de Stevenson, Papá Goriot, de Balzac, Hamlet y Macbeth de Shakespeare, Cuatro Novelas Ejemplares de Cervantes, El retorno de Casanova de Arthur Schnitzler, Tirano Banderas de Ramón del Valle-Inclán, La muerte en Venecia de Thomas Mann, Poesía de Ramón López Velarde y Lord Jim de Joseph Conrad. En este último caso, los nuevos lectores serán los responsables de valorar los aportes y sugerencias trazados por el Premio Cervantes de Literatura 2005, pero si el horizonte dibujado por él mismo es cierto, donde esas obras forman parte de su formación elemental y sentimental, las nuevas generaciones de lectores de la Universidad Veracruzana tienen un futuro certero.
Más allá de esta serie de argumentaciones, resulta preciso apuntar que si bien una rápida revisión del catálogo de la editorial la UV arroja sólo nombres –acaso multiplicados al infinito como en los espejos borgianos–, al fijar mejor la atención vemos que muchos de ellos reportan mayor información. Por más de 50 años la Universidad Veracruzana, a través de sus libros y publicaciones periódicas, ha dado cabida al pensamiento, la palabra y la inteligencia de autores que han sido distinguidos a lo largo de su trayectoria con reconocimientos importantes: tres premios Nobel (García Márquez, Paz, Asturias), cinco Cervantes de Literatura (Onetti, Paz, Zambrano, Mutis, Pitol), cinco distinciones del Juan Rulfo de Literatura (Monterroso, Segovia, Vitier, Pitol, García Ponce), cinco galardones nacionales de Ciencias y Arte (Jaime Torres Bodet, Miguel León Portilla, Luis Villoro, Juan García Ponce, José Emilio Pacheco, Emilio Carballido), dos premios Anagrama (García Ponce y Pitol) y diversos premios nacionales de literatura (Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Sergio Galindo, Luis Arturo Ramos, Federico Patán, Jorge López Paéz, Rafael Antúnez, Isabel Fraire, Francisco Hernández, Severino Salazar, entre muchos más).

A ello debe agregarse que varios de los integrantes del Sistema Nacional de Investigadores del país ven aquí publicadas sus obras (Félix Baéz-Jorge, Carmen Blázquez, Manuel Sol Tlachi, Renato Prada, Sara D. Ladrón de Guevara, Soledad García Morales, Marco W. Salas Martínez, Alberto Olvera Rivera, Ramón Ramírez Melgarejo, David Skerrit Gardner, José Velasco Toro, Elizabeth Corral Peña, Teresita García Díaz, Efrén Ortiz Domínguez, Ragueb Chaín Revuelta, Ana Lilia Ulloa Cuéllar, Adalberto Tejeda Martínez, Ricardo Miranda Pérez, Jesús Galindo Cáceres).
La trascendencia de los libros de la Universidad Veracruzana producidos durante más de 50 años tiene sin duda un reflejo en el presente, en nuestra cultura y ciencia cotidianas, pero su lugar está en el pasado, cuando los primeros responsables y sus equipos de trabajo imaginaron primero hacer libros para hacer más diverso el caleidoscopio de las visiones del mundo, sin pensar siquiera un lugar en la posteridad.
Así, los esfuerzos editoriales y las administraciones que les sucedieron a los padres fundadores (César Rodríguez Chicharro, Rosa María Phillips, Juan Vicente Melo, Sergio Pitol, Mario Muñoz y Luis Arturo Ramos) han continuado esa labor inicial no sólo porque han contado con las capacidades, el conocimiento y la intuición literaria necesarias en el oficio de la edición, sino porque ante todo han descifrado correctamente las señales, siendo fieles a esa imagen primera, la cual indica que una empresa editorial universitaria debe atender fundamentalmente a los lectores y a la sociedad en la que se desarrollan. Los libros, afirma Roger Cartier, no tienen sentido estable, fijo o universal, toda vez que están cargadas de significaciones diferentes y cambiantes. Los producidas por la Editorial de la Universidad Veracruzana no podrían escapar a este dicho, porque día a día, en su lectura diaria y en su recepción son reinventadas, se muestran complementarias, distorsionan el mundo, lo crean de distinta manera para beneficio de todos.
* Ensayo merecedor de la mención honorífica del Premio “Carlos Fuentes” de ensayo universitario 2007 otorgado por la Universidad Veracruzana.
Bibliografía
Antúnez, Rafael (Coord.), Rodolfo Mendoza Rosendo, Darío Carrillo y Juan Javier Mora, Editorial de la Universidad Veracruzana 40 años. Crónica y testimonios, Xalapa, UV, 1997, 167 pp.
Cartier, Roger, El orden de los libros. Lectores, autores, bibliotecas en Europa entre los siglos XIV y XVIII, Gedisa, Barcelona, 1996, Prólogo de Ricardo García Cárcel, Col. LEA, núm. 4, p. 22.
Ramos, Luis Arturo, “Testimonio de Sergio Galindo”, en Antúnez, Rafael (Coord.), Editorial de la Universidad Veracruzana 40 años, Op. cit., p. 164.
Rodríguez, Hipólito, Una ciudad hecha de mar. Contribución a la historia urbana de Veracruz [de la Colonia al siglo XIX], IVEC, Xalapa, 1998, Col. Atarazanas, p. 10.
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