
Hay en el oficio de la edición y la difusión de libros incontables páginas que esperan ser vueltas historia y crónica, inclusive ficción, en tanto la premisa fundamental suponga valorar los aportes que una editorial o una publicación periódica tienen para determinada comunidad, región o país como, por ejemplo, Siglo XXI de México o Andrés Bello de Colombia o bien Casa de Las Américas de La Habana o Sur de Buenos Aires. Dicho recuento, sin duda, debiera no sólo comprender los aportes creativos de los autores incluidos en su catálogo editorial o los esfuerzos técnicos y administrativos para difundir los libros producidos, sino también referir los espacios geográficos –inclusive las fronteras sociales y culturales– que debieron ser superados para llegar a los lectores potenciales de cada línea escrita en las páginas de sus ediciones.
Indistintamente del resultado, esas historias arrojarían ejemplos claros sobre la manera en cómo un grupo de hombres –a veces uno solo–, supieron no sólo combinar las distintas tareas involucradas en la creación de, por ejemplo, Pedro Páramo en el Fondo de Cultura Económica o Revista de la Universidad de México en la UNAM. En ambos casos resultaría indispensable hablar de la fe en el esfuerzo y en un proyecto editorial y cultural, más allá de que también fuera referida su sabiduría del oficio, su visión y su capacidad para creer no sólo en la expresión y la escritura de un autor, sino también en sus ideas y valores para transformar de forma mínima a una sociedad.

El anecdotario para valorar la “Trascendencia de la Editorial de la Universidad Veracruzana en la cultura y la ciencia en México” se puede imaginar interminable no sólo por la extensa nómina de autores y obras incorporadas a su catálogo de libros y revistas desde 1957 hasta nuestros días, sino por el valor que cada escrito y cada escritor tiene para la cultura no sólo de México sino de Hispanoamérica. Sería difícil elegir un nombre o un título en particular: su peso específico resulta complejo para ser calculado si se piensa en Alfonso Medellín Zenil, José Gaos, Edmundo O’Gorman o Gonzalo Aguirre Beltrán; o bien en Paz, Zambrano, Cardoza y Aragón, Cernuda o Pitol; en el caso de los libros, Aspectos de la novela, La semana de colores, El péndulo y la espiral, El doctor y los demonios, Magia de la risa…; el horizonte acusa mayores esfuerzos si consideramos los cientos de artículos editados en La Palabra y el Hombre, Sotavento, Texto Crítico, Tramoya, Qadro, Tlacatl…
Empero, documentar un esfuerzo de este tipo resulta complejo no sólo porque las referencias y la información sobre esta editorial resultan limitadas desde el punto de vista de lo cuantitativo (tirajes, ventas por año y edición o número de títulos), sino porque desde el punto de vista cualitativo, a excepción de algunas notas y entrevistas sobre el tema incluidas en La Palabra y el Hombre –disponibles para su total consulta sólo a través de la edición electrónica en Internet–, sólo Editorial de la Universidad Veracruzana 40 años. Crónica y testimonios, de Rafael Antúnez et alter constituye la única referencia bibliográfica disponible, toda vez también que ahí se incluyen útiles testimonios, cartas y reseñas sobre la labor desempeñada por esta casa editorial durante cuatro decenios. Empero, esta obra adolece concretamente del tema de estas líneas: la valoración sobre la trascendencia de esta editorial universitaria desde el punto de vista de la ciencia y la cultura en nuestro país.
Es oportuno referir aquí lo afirmado por Fernand Braudel, a fin de establecer una comparación: la historia es un proceso complejo compuesto de diversas temporalidades donde no todas las dimensiones de la vida social sufren el tiempo del mismo modo. Existen niveles y formas de la vida humana cuya manera de desplegarse es más rápida que otras, sobre todo si éstas se enfrentan a cambios súbitos y a constantes derivadas del entorno natural, claves en la evolución humana. “No es que la Naturaleza determine todo –señala Hipólito Rodríguez al comentar a Braudel–, pero una historia que omita en la reconstrucción de los hechos sociales los retos que la Naturaleza ha puesto a los hombres, es una historia parcial”. De la misma podría decirse por extensión que la historia de una editorial o una publicación que olvide la importancia de sus lectores y su formación como público, en tanto un factor que dinamiza y determina su labor, sería una historia incompleta.
Así, Editorial de la Universidad Veracruzana 40 años. Crónica y testimonios constituye un esfuerzo significativo que lleva a la construcción de un proceso que refleje “un libro plural, conformado por los libros y por la historia de los hombres que los han hecho posibles” (p. 11). Lo mismo su afán por presentar la labor de los funcionarios responsables en cada una de los periodos y épocas que la Editorial ha tenido hasta 1997 o un listado con los títulos más importantes de las colecciones editadas hasta esa fecha. Sin embargo, el sentido común obliga a pensar que toda editorial o publicación periódica debe su existencia fundamental a sus lectores, sus visitantes asiduos y cautivos o los que están en proceso se serlo, los cuales le dan razón a su existencia y ser. Editorial de la Universidad Veracruzana… elude esta aproximación.
Resultaría ambicioso intentar en estas líneas resolver esas omisiones, dada las limitantes en la extensión. En cambio, aspiro a comentar el valor del trabajo de la Editorial de la Universidad Veracruzana, eligiendo tres momentos de entre muchos también fundamentales: 1) el trabajo de Sergio Galindo, presente durante la primera época de la Editorial (1957-1967), coincidente con los rectorados de Gonzalo Aguirre Beltrán y Fernando Salmerón; 2) la llegada de Luis Arturo Ramos a la Editorial como Jefe de Publicaciones y Director Editorial (1979-1992), y 3) la creación de la Colección del Estudiante Universitario a partir de una iniciativa de Sergio Pitol (2006). Tres momentos distintos afectados cada uno de forma particular por el tiempo, tal como lo propone Braudel, pero coincidentes todos respecto al trabajo editorial que tiene como fin último formar lectores en distintas áreas del conocimiento, con énfasis particular en las artes y las humanidades (literatura, filosofía, antropología, historia, pedagogía, etc.).
La significación de la labor editorial de Sergio Galindo dentro de la Universidad Veracruzana ha sido comentada con generosidad y amplitud por distintos escritores y ensayistas (Margo Glantz, Juan Vicente Melo, Sergio Pitol, José de la Colina, tomás Segovia o Luis Arturo Ramos) y si bien ciertos recuerdos y particularidades varían, todos son justos al señalar las múltiples capacidades de Galindo. Quien mejor resume esa visión es Rosario Castellanos:En efecto, a Sergio se le elogia como a uno de los colaboradores más eficaces y brillantes con que cuenta la Universidad Veracruzana, cuyo departamento de publicaciones dirige. Cualquiera que haya intentado trabajar en Provincia recuerda con amargura la escasez de los medios económicos de los que se dispone, la mediocridad del elemento humano, las mezquindades, las intrigas, la última instancia de la política a la que se subordina todo.
Pues bien, Xalapa da la impresión de haber escapado a esta ley. […] no se regatea el dinero cuando se trata de llevar a cabo una obra que valga la pena, y por encima de los pequeños chismes, de la envidia de los ineptos o de la censura de los poderosos se manifiesta un criterio serenamente objetivo para ser aplicado a los productos de las ciencias y de las artes.
¿Quién ha sabido crear este clima tan auténticamente académico? Es indudable que el mérito debe atribuirse al talento del doctor Gonzalo Aguirre Beltrán. […]
Dentro del departamento de publicaciones […] Ha dado vida, y una continuidad envidiable, a una revista trimestral muy decorosa: La Palabra y el Hombre, donde aparecen las firmas más prestigiosas del país y aun del extranjero y donde aspiran a consagrarse autores noveles. En la colección literaria Ficción han sido editados […] volúmenes en los que no puede advertirse la huella de un compadrazgo, la intención de un halago que obligue a la reciprocidad o al favor, ni esa blanduzca complacencia para con los principiantes sin posibilidades. El resultado es una solidez compacta y sin resquebrajaduras por donde se filtre la calidad.
Las facultades de Derecho y de Filosofía y Letras tienen también sus órganos de expresión. Allí encontramos a los hombres más representativos dentro de sus respectivas disciplinas. Baste citar a José Gaos o a Eduardo García Máynez, para formarse una idea de la altura y de las exigencias intelectuales de estos libros. (p. 14)
Amén de la larga cita y más allá de elogiar el trabajo del novelista veracruzano, Castellanos parece precisar las características que en adelante se seguirán en la Editorial de la Universidad Veracruzana como normas o políticas editoriales, distinguiéndola del resto de los sellos literarios comerciales y universitarios del país. Así, el principio fundamental que operará en La Palabra y el Hombre, en la Colección Ficción y las demás series que componen de este proyecto editorial no privilegiaría el sentido mercantil o comercial de los libros, sino la calidad y el valor intelectual de las obras literarias, sin que alguna preferencia o amistad opere de por medio, sin que los medios económicos constituyan un impedimento, sin que tampoco asome como pretexto el provincianismo o la mediocridad. Otra condición será publicar no sólo las obras de los escritores de prestigio: los jóvenes aspirantes tendrán asegurado un lugar, con todo y su anhelo de reconocimiento y fama pero fundado en la calidad de su trabajo, gracias al respaldo de las autoridades responsables de la universidad, quienes deberán ponderar lo académico por encima de la envida, los obtusos criterios políticos o la censura de los que se imaginan como dueños de un poder. De esta forma, las palabras de Rosario Castellanos condensan las directrices que operan desde hace 50 años en la Editorial de la UV, al tiempo que asignan a Galindo y a Aguirre Beltrán un papel fundacional que años más adelante algunos de sus directores seguirán.

Dichos principios se tradujeron al paso del tiempo en obras significativas no sólo dentro de la literatura mexicana e hispanoamericana sino también en distintos ámbitos del conocimiento. Los jóvenes de los finales de los cincuenta y principios de los sesenta (José de la Colina, Vicente Leñero, Elena Poniatowska, Elena Garro, Juan Vicente Melo, Luisa Josefina Hernández, Sergio Pitol, Juan García Ponce, Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis, etc.) vieron publicados sus primeros libros bajo el sello de la UV; también textos fundamentales de la historia, la antropología, el arte y la filosofía (El péndulo y la espiral, El sueño creador, Cruce de caminos, Círculos concéntricos, La universidad latinoamericana, Bibliografía Arqueológica de Veracruz, Los calendarios de Zempoala, Bibliografía del maíz, Magia de la risa, Seis estudios históricos de tema mexicano, etc.), vieron aquí la luz primera de la imprenta. Sin embargo, antes se ha hablado de la importancia que tiene la palabra y la voz de los lectores. Aquí una breve antología que precisa el valor de las obras y los autores, el peso de las palabras, la significación de los libros:
Le agradezco mucho el envío del libro de Blanca Varela. Lo felicito sinceramente por la obra que usted está realizando en su editorial: Octavio Paz
Cada uno de los ocho cuentos de José Revueltas incluidos en Dormir en tierra (decimosexto volumen de Ficción, colección de la Universidad Veracruzana al cuidado de Sergio Galindo) nos revela que la condición esencial del ser humano reside en la soledad, en la absoluta, profunda, total imposibilidad de comunicación. […] Escrito con pasión, Dormir en tierra devuelve a la literatura
mexicana a José Revueltas: Juan Vicente Melo
En este libro que acaba de salir de las prensas de la Universidad Veracruzana (Ensayos filosófico-jurídicos), el doctor Eduardo García Máynez ofrece once ensayos que aclararán, para quienes ya las conozcan, las ideas del autor y servirán de inicio apropiado a quienes no hayan leído sus libros. […] La intención de García Máynez es precisamente la de defender los derechos del hombre frente a los hechos de la fuerza bruta. Así lo demuestran sus propias palabras […] La edición , nuevo libro en la ya importante serie de publicaciones de la Universidad Veracruzana, es un acierto de pulcritud y limpieza: Ramón Xirau
Publicado recientemente en la colección Ficción de la Universidad Veracruzana, el poema, como era de esperarse, ha pasado casi totalmente inadvertido ante los ojos de la atenta crítica literaria de México. Sin embargo, creo que es uno de los pocos libros importantes que se han publicado en los últimos meses y desde luego basta para convertir a Sabines en un valor indiscutible […] Sabines ha realizado así, con Diario Semanario, la proeza de hacer crecer un gran poema hablando precisamente de la imposibilidad de la poesía en el mundo contemporáneo. […] Para realizar este poema se necesitaba la valentía, la grandeza y sobre todo la humildad y la generosidad que sólo tienen los verdaderos poetas. Indudablemente, Jaime Sabines es uno de ellos: Juan García Ponce
Reunido por afinidad de temas, el último libro de Luis Villoro comprende ensayos escritos con distintas oportunidades. Heidegger, Dilthey, Rickert, Marcel, Husserl, forman en esas páginas los puntos de referencia para sus reflexiones, entre las cuales sobresalen las dedicadas al silencio tan grato a las filosofías orientales. […] De ahí que Páginas filosóficas sea una obra provechosa para todos aquellos que de alguna manera se interesan en conocer algunos problemas de la filosofía actual: Alí Chumacero
Un escritor colombiano radicado en México ha presentado al público un excelente libro de cuentos: Gabriel García Márquez. Los funerales de la mamá grande contiene muy buenos trabajos, […] En sus cuentos se recupera esa cualidad, tan olvidada ya, de relatar concisamente los acontecimientos, como si el autor platicara usando exclusivamente los instrumentos que su imaginación le da, reduciendo el mínimo o haciendo implícitos los ingredientes morales que tanto se sacaban a la superficie en el cuento clásico. La moraleja, en este caso, se funde con el suceder: Alberto Dallal

(Continuará…)
* Ensayo merecedor de la mención honorífica del Premio “Carlos Fuentes” de ensayo universitario 2007 otorgado por la Universidad Veracruzana.
Bibliografía
* Antúnez, Rafael (Coord.), Rodolfo Mendoza Rosendo, Darío Carrillo y Juan Javier Mora, Editorial de la Universidad Veracruzana 40 años. Crónica y testimonios, Xalapa, UV, 1997, 167 pp.
* Castellanos, Rosario, “Un nombre en ascenso: Sergio Galindo” en La Palabra y el Hombre, núms. 59-60 (Homenaje a Sergio Galindo), julio-diciembre, 1986, p. 13.
* Chumacero, Alí, “El significado del silencio” en “La Cultura en México”, suplemento de Siempre!, México, 1962, 17 de oct., núm. 35, p. XII.
* Dallal, Alberto, “Actitudes. García Márquez y la realidad colombiana” en Revista Mexicana de Literatura, México, 1963, marzo-abril, núms. 3-4, 68 pp. (pp. 63-64).
* García Ponce, Juan, “Actitudes. Sabines y nuestro mundo” en Revista Mexicana de Literatura, México, 1961, septiembre-diciembre, núms. 9-12, pp. 43-45.
* Melo, Juan Vicente, “Actitudes. Dormir en tierra o el lenguaje de nadie” en Revista Mexicana de Literatura, México, 1960, junio-septiembre, núms. 12-15, pp. 80-82 (p. 81, 82).
* Paz, Octavio, “Carta a Sergio Galindo”, 19 de noviembre, 1959, en Antúnez, Rafael (Coord.), Editorial de la Universidad Veracruzana 40 años, Op. cit., p. 83.
* Ramos, Luis Arturo, “Testimonio de Sergio Galindo”, en Antúnez, Rafael (Coord.), Editorial de la Universidad Veracruzana 40 años, Op. cit., p. 164.
* Rodríguez, Hipólito, Una ciudad hecha de mar. Contribución a la historia urbana de Veracruz [de la Colonia al siglo XIX], IVEC, Xalapa, 1998, Col. Atarazanas, p. 10.
* Xirau, Ramón, “Eduardo García Máynez, Ensayos filosófico-jurídicos” en La Palabra y el Hombre, Xalapa, 1960, octubre-diciembre, núm. 12, pp. 707-709.
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