Sin prejuicios o actitudes impostadas, sin pretensiones que demuestren petulancia o soberbia, la edición de la ópera prima de Agustín del Moral Tejeda (Las Choapas, Veracruz, 1956), Nuestra alma melancólica en conserva obliga sin duda a pensar en precisiones importantes dentro de la Literatura Mexicana, toda vez que esta obra viene a abonar el derrotero marcado por la novela testimonial mexicana interesada en el poder, los movimientos revolucionarios y sociales y el cambio de mentalidades de nuestro país, como Morir en el Golfo o La guerra de galio de Aguilar Camín, Charras de Lara Zavala o ¿Por qué no dijiste todo? de Salvador Castañeda, al tiempo que continúa otra tradición, la correspondiente a la narrativa del presidio o la crujía, contenida en Los muros de agua, Los errores o El apando, de José Revueltas.
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